El promedio de la presión intraocular oscila entre 10 y 20 milímetros de mercurio. Una presión mayor o igual a 22 se considera como hipertensión ocular.
Cuando un hipertenso ocular desarrolla daño en el nervio óptico y alteración en el campo visual es diagnosticado con glaucoma. Una vez un número suficiente de células nerviosas han muerto, puntos ciegos o escotomas comienzan a aparecer en el campo visual, inicialmente en la periferia y posteriormente en estado avanzado comprometen la visión central.
La pérdida visual que ocurre es irreversible puesto que las células nerviosas mueren sin poder ser restauradas.