Es una lesión ocasionada por una alteración en la circulación del nervio óptico que disminuye momentáneamente la llegada de sangre y por lo tanto de oxígeno a esta estructura. Produce disminución de la visión de manera súbita y no se acompaña de dolor ocular. Generalmente ocurre en mayores de 50 años o personas con factores de riesgo como hipertensión arterial, diabetes mellitus, alteraciones en el colesterol y triglicéridos o fumadores.
Cuando una persona presenta esta patología, lo más importante es identificar y controlar estos factores de riesgo para evitar que ocurra el mismo episodio en el otro ojo o en otros órganos del cuerpo como cerebro, corazón o riñones.