Es un edema o inflamación de ambos nervios ópticos ocasionada por elevación de la presión intracraneana (dentro del cráneo). En general se presenta con dolor de cabeza y cuando el paciente cambia de posición, por ejemplo al agacharse, puede producirse un oscurecimiento de la visión que dura pocos segundos volviendo a la normalidad. Debe realizarse una tomografía cerebral computarizada o una resonancia magnética cerebral para determinar la causa de la hipertensión intracraneana y tratarla. Si no se reduce la presión intracraneana puede producirse compromiso permanente de la visión.