Durante las primeras semanas debe evitar esfuerzos físicos y deberá aplicarse gotas antiinflamatorias. Deberá acudir con frecuencia a la consulta con su oftalmólogo para comprobar que la salida del humor acuoso se realiza correctamente por la nueva vía y que su presión ocular se ha normalizado.
La evolución post-operatoria varia según la técnica que empleada. Con las técnicas perforantes: (Trabeculectomía o implantación de válvulas externas) se produce una descompresión brusca del ojo, necesitando de un tiempo para que la propia cicatriz regule la presión ocular y, por tal razón necesita de un periodo de reposo que oscila entre 1-2 semanas.
Con técnicas no perforantes (viscocanalostomía y Escleroctomías Profundas), al no dejar un paso abierto hacia el exterior, no se produce la descompresión del ojo y la rehabilitación es prácticamente inmediata, no precisando hacer reposo, ni produciéndose cambios significativos en la visión.
Con cualquier técnica, sin embargo, será necesario el uso de gotas de antibióticos de protección, junto con algún gotas antiinflamatorias.
El ojo se ve normal después de la microcirugía o de la cirugía con láser. El nuevo canal de drenaje bajo la conjuntiva usualmente no se ve ya que esta cubierto por el párpado. Podrá verlo en un espejo si se levanta el párpado con cuidado cerca de la ceja, al mismo tiempo que inclina la cabeza un poco hacia atrás.